Anécdotas abominables: el inicio de la automatización del radar de Gran Piedra
La automatización, modernización e informatización de los siete antiguos radares meteorológicos cubanos fue un proceso que comenzó en 1994 cuando recibimos el radar MRL-5 nuevo que venía en sus cajas y que ya había «rodado» desde que no se pudo instalar en 1990 en Cienfuegos y que habría de converti

La automatización, modernización e informatización de los siete antiguos radares meteorológicos cubanos fue un proceso que comenzó en 1994 cuando recibimos el radar MRL-5 nuevo que venía en sus cajas y que ya había «rodado» desde que no se pudo instalar en 1990 en Cienfuegos y que habría de convertirse en la maqueta del radar meteorológico automático en la Loma de la Mula en 1997, hasta que finalizó en el 2006 con el radar de Gran Piedra. El éxito de la maqueta tuvo repercusiones inmediatas, todas las provincias con radar querían automatizar el suyo. Nosotros terminamos agotados el radar de Camagüey, ya lo he contado en varios posts. Recién terminado , los santiagueros me invitaron a pasarme unos días allá y conocer el radar. A mí la ciudad de Santiago me encanta y los santiagueros me caen muy bien, así que fui con agrado con toda mi familia, que también había sufrido los largos meses de jornadas agotadoras en el radar de Camagüey, lo que implicaba desatención familiar. Bueno, ya me estoy desviando, volvamos al radar de Gran Piedra.
Como les decía, ya se había culminado el proceso en todos los radares y estábamos ansiosos por terminar. De hecho Pilón y Gran Piedra fueron casi simultáneos y salieron amparados por el Programa de Batalla de Ideas. Cada radar tuvo sus especificidades y sus grandes dificultades, Gran Piedra no iba a ser la excepción. Ya con mucha experiencia coordinando, yo creía tener todo «amarrado». Llamé a la directora por enésima y última vez, me dijo que todo listo y les di la arrancada. Salieron después de almuerzo en el jeep WAZ (otorgado por el Comandante en Jefe) con Ibrahim Arencibia, su piloto.

Estaba previsto que dormirían en la cabaña donde estaba la antigua consola de operación del radar RC-32B, donde siempre hubo varias literas y habíamos coordinado lo de la comida, lo mejor que se pudo. Antes de darles la arrancada lo último que hice fue llamar para «recontra-chequear» lo que habíamos hablado cada día desde semanas antes.

Nada podía haberme dado un presagio de lo que venía. Así pues, ya tarde en la noche llegaron allá arriba y …no había cabaña, no había literas, no había techo, no había nada. Había comenzado la reconstrucción del local por el Programa de Batalla de Ideas que dirigía Otto Ortiz para mantenimiento constructivo de los locales. Se pueden imaginar mis asombrados lectores la indignación mía y el enp¡ngu3 de los ingenieros al llegar y ver eso. A esa hora llamé al ministro Fernando que ya dormía, llamé a Renecito el que nos atendía por el Grupo de Apoyo del Comandante en Jefe, quienes como es lógico nada podían hacer a esa hora. Aquello sonaba como película surrealista ¿A quién se le ocurre que justo cuando íbamos a entrar a la automatización del radar demolieran de esa forma la cabaña donde dormían y trabajaban los operadores del radar y donde se esperaba que se hospedaran los ingenieros, tan solo unas horas antes?

Increíble, pero sí. Me costaba mucho trabajo pensar que la directora no supiera nada de que se había iniciado el proceso de reconstrucción del local; pero luego tuve que serenarme y asimilar esa realidad, ella no lo sabía (Santiago es Santiago), los constructores tomaron la decisión de empezar y empezaron. Para colmo de males, esa noche llovía, los ingenieros durmieron en el jeep, que como saben mis lectores tiene techo de lona y se filtra cuando le cae mucha agua, con todas las piezas, herramientas e instrumentos de medición. En Gran Piedra las noches siempre son frías, ahora imaginen una noche de lluvia. Sin palabras. Hay quien cree que exagero cuando digo que mis ingenieros de LADETEC son espartanos.

Nada, al otro día resolvieron en unas cabañas que tiene Bioeco cerca del radar (no tan cerca como hubieran deseado, pero era una solución). Los de Bioeco estaban un poco reticentes, anteriormente habían prestado las cabañas a los constructores y más bien parecía que se la habían prestado a los destructores; pero entendieron que mis ingenieros no eran de ese tipo.

Hubo muchas dificultades y muchas anécdotas, pero se cumplió con la modernización y el Capitán de Capitanes, el Señor Radar, ha demostrado que no hay radar en todo el Caribe que lo supere, basta solo con ver las imágenes del Matthew y del Irma y eso nos cura las desgarraduras y los inconvenientes que tuvimos que soportar, que en ese radar han sido muchísimos. Tan solo subir/bajar los 459 escalones, de día o ya tarde en la noche, secos o mojados por la lluvia, y trabajar 10-12 horas allá arriba en la torre, eso es una hazaña digna de Proeza Laboral, pero nunca nos la concedieron.

Es una pena que estén dejando morir a este radar cuando restablecerlo cuesta tan poco y casi todo está comprado para eso y más ahora que está enclavado en el Geoparque Gran Piedra, allí donde la maravilla natural y la obra del hombre se dan la mano. Como siempre les digo, lea y saque Usted sus propias conclusiones.


Si le interesa puede leerse además: