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Caminante no hay camino, se hace camino al…montar radares

“Caminante son tus huellas, el camino y nada más; Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”. Antonio Machado Montar radares […]

“Caminante son tus huellas, el camino y nada más; Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino, sino estelas en la mar”. Antonio Machado

Montar radares es una actividad viril y heroica. No es un conocimiento científico, ni técnico, no hay que ser experto reparando radares, solo requiere pericia, acuciosidad, buena forma física y mucho arrojo. Todo el tiempo caminas por el borde de un precipicio, cualquier error te puede matar. Nadie nunca nos entrenó para esto, aprendimos solos. Es el clásico “sacando huevos se aprende a capar”. No obstante, algunas cosas sí me habían enseñado que contribuyeron grandemente a obtener la experticia de la que hoy blasonamos. Probablemente todo comenzó en 1981, cuando el asesor del Laboratorio Conjunto Soviético Cubano para la Meteorología Tropical, el ingeniero Román Pávlovich Tychina vino a Camagüey a recibir el primer radar MRL-5 que se instaló en Cuba y se encontró con que finalmente los astros se habían alineado y en el Centro Meteorológico de Camagüey coincidieron dos aspectos por él anhelados: había aparecido un graduado de nivel superior de perfil eléctrico y, casual y afortunadamente, hablaba en ruso. Yo estaba muy lejos de imaginar que comenzaba una saga que nos llevaría a convertirnos en expertos en montar radares y de hacerlo por diferentes partes de Cuba y del mundo. Como comprenderán mis suspicaces lectores, ese “aparecido” era yo; pero antes de contarles esta historia debo retroceder un poco en la línea del tiempo…

1–2 minutos

Así se templó el acero

En el momento que conocí a Tychina en la entrega/recepción del radar MRL-5, yo estaba enfrascado en aprender, con otro asesor soviético, el funcionamiento del radar de sondeo aerológico Meteorit-2 (RMS-2), junto al mostro Maroto, por tanto, no presté mucha atención a la entrega del radar MRL-5 ni a Tychina; pero él enseguida concibió otros planes para mí. Román P. Tychina había arribado a Cuba en el año 1979 con la encomienda de modernizar un antiguo radar ARS-3, que el Comité Estatal de Hidrometeorología de la URSS había donado a Cuba en el año 1966 y que fuera instalado en el naciente Centro Meteorológico de Camagüey. Estos radares eran fabricados para aplicaciones meteorológicas a partir de radares excedentes de guerra (war surplus). En este caso se trataba de un equipo de guiado de artillería SON-4 del año 1957, modificado para captar blancos meteorológicos.

El Laboratorio Conjunto se aprestaba en 1982 a iniciar una larga serie de experimentos de modificación artificial del tiempo y requerían un radar de mejores prestaciones que las que tenía el viejo ARS-3 para la conducción de los trabajos de lluvia provocada. Cuando yo comencé a trabajar, esta tarea había sido completada, ya Tychina había armado el ARS-3M y necesitaba alguien a quien transferir el conocimiento de todas las modificaciones que había hecho al radar. Pisoteando la modestia (frase robada a una periodista) les puedo comentar a mis lectores que Tychina no pudo encontrar a alguien mejor, no porque yo fuera muy inteligente, ni mucho menos porque yo supiera algo de radares, sino porque a mí eso me resultó fascinante. Tychina era muy dado a explicar, pero yo era aún más dado a preguntar y asimilar. Sin proponérselo, Tychina me proporcionó todas las herramientas y habilidades para hacer modificaciones, desarmar y volver a armar circuitos y partes de un radar y cómo documentar todo eso con alto nivel profesional y gran acuciosidad, y me alentaba a que lo hiciera.

Si bien al radar ARS-3M no le hicimos muchas modificaciones (pero me sirvió como un excelente ejemplo y material de estudio), al nuevo radar MRL-5 sí que le hicimos miles (bueno, mis lectores ya saben que soy exagerado), era un radar nuevo tanto para mí, para quien todo me era nuevo, como para Tychina, que era muy experimentado. Este radar era un excelente campo para la innovación. Tychina y yo formábamos una dupla muy buena, a mí se me ocurrían cosas (99 que no servían por cada 1 útil) y Tychina me enseñaba a implementarlas en el radar. Él, pacientemente, me enseñaba a manejar todo tipo de herramientas y corregía implacablemente mis chapucerías a la vez que me obligaba a dominar la teoría (que era tarea para la casa).

Yo me creía muy bueno cuando se fue Tychina; pero es como los juegos de computadoras: llegó Vilory Petrovich Kravtchenko, el nuevo asesor y fue como pasar de súbito a un nivel mucho más alto de juego. La frase más alentadora de Kravtchenko para mis trabajos era: “me da ganas de vomitar eso que hiciste”. Pero como en todos los juegos, uno juega y juega hasta el agotamiento hasta que logra dominar el nuevo nivel. Mis innovaciones se volvieron cada vez más complicadas y mi nivel de ejecución se volvió cada vez más sofisticado hasta que ya no se podía distinguir entre un cableado o una soldadura o una modificación hecha por mí y los originales de la fábrica…para no hacer vomitar a nadie. Mis antiguos asesores soviéticos se asombraron al conocer de nuestros logros, a ellos no les parecía que yo fuera a convertirme en alguien útil porque mi aprendizaje fue lento.

Siempre estoy haciendo cosas que no puedo hacer, así es como logro hacerlas

En 1988, ya sin asesoría soviética, hicimos el novedoso sistema HERMES. En 1993 diseñamos y pusimos en funcionamiento el sistema ARGOS, que permitía simultanear entre el mando y procesamiento manual y el mando y procesamiento computarizado, con eso nos poníamos al nivel de lo mejor que se había hecho en materia de automatización de los radares en el mundo. Todo eso requirió de numerosas modificaciones en el MRL-5 original y todas fueron ejecutadas con un alto nivel técnico. Estábamos listos para empeños mayores. Ni cortos ni perezosos en 1994 tuvimos la osadía de pedirle al director del Instituto de Meteorología que nos permitiera montar el nuevo radar MRL-5 en la nueva edificación de la Loma de la Mula. No sé si es que el Dr. Fabio Fajardo Moros (a la sazón director del INSMET) usaba la misma talla de camisa de fuerza que nosotros o que le gustaban las apuestas fuertes en materia de innovación, o que no había nada mejor en el panorama, el caso es que aceptó y la historia de los radares en Cuba tomó un nuevo rumbo.

Donde se caiga la mula, ahí se le dan los palos

Ya éramos el Laboratorio de Desarrollo Técnico; cuando en 1995, desafortunadamente para mí, Waldo y Ramoncito, mis dos sólidos baluartes, fundadores de LADETEC, causaron baja. Fue una situación muy complicada porque habíamos diseñado numerosas modificaciones e innovaciones que se había planificado hacer en este radar y ya no contaría con ellos dos, artífices de todo lo diseñado. Me tocó enfrentar el montaje de un radar desde cero, sacando los módulos de las cajas, y contando con muy escasos recursos para implementar todo lo nuevo diseñado, con un personal muy joven y aun sin fogueo. Cuesta trabajo, conociendo a Arturo, Roberto, Leonardo, Albio, Rafael, Arencibia, Alexey y Marco, pensar que en algún momento no fueran los súper especialistas que son hoy; pero en ese momento eran jóvenes e inexpertos en lo que a montaje de un radar se refiere. El montaje de la antena y la cúpula eran una novedad también para mí y para ser franco,  yo mismo dudaba fuertemente de si podríamos hacerlo o no; pero me cuidaba mucho de expresarlo ante mis fieles y noveles colegas que confiaban ciegamente en mi pericia.

Las habilidades y los estándares de calidad no se adquieren en un par de días. Yo diseñaba los cables (en la computadora, que estaba en el Centro Meteorológico de Camagüey), alternándome con Marco que programaba en la misma computadora, y mis colegas iban montándolos en la misma medida en que yo les mandaba las especificaciones de los cables para la loma. Cuando llegué al lugar del montaje en la loma, para chequear lo de los cables por primera vez, veo con desagrado que un cable había quedado corto y los conductores estaban soldados en los terminales correctamente, pero quedaban estirados dando una impresión horrible. Ante mis aterrorizados colegas tomé una pinza de corte y los piqué. El terror era porque estábamos súper cortos de tiempo, la inauguración ya tenía fecha fija (4 de abril); pero si yo toleraba una chapucería seríamos chapuceros de por vida (como los de los muñequitos checos). Me tocó esta vez el amargo papel de Kravtchenko. Les dije tranquilamente –sacamos el cable, lo volvemos a hacer con la longitud requerida y dejaremos este panel de control tan lindo como una foto de Marilyn Monroe en bikini y no esa cosa fea “que le daría ganas de vomitar a Kravtchenko”. El resto es historia conocida, inauguramos el radar un día antes, el 3 de abril (porque Rosa Elena lo adelantó) y nos convertimos en verdaderos expertos en montar un radar completo sin asesoría del fabricante, que por el primero se empieza ¿no?

Multiplicando panes y peces…perdón, radares modernizados

Después, entre los años 2000 al 2005, vinieron los desmontajes/montajes de todo el cableado en los radares de Pico San Juan (2000), Casa Blanca (2001), Punta del Este (2002) y La Bajada (2005). El director general del Instituto de Meteorología, Tomás Gutiérrez, que nos había apoyado en cuerpo y alma desde que vio terminada la modernización-automatización-montaje del radar de la Loma de la Mula, nunca había visto el proceso de desmontaje/montaje para la modernización de un radar hasta que lo hicimos en su propio radar en la Loma de Casa Blanca. Unos días después de comenzado el desmontaje, Tomás subió al radar, que queda en los altos del edificio de la dirección. Cuando vio “aquello” dijo – ¡ahora sí que se jodió el radar, no hay modo humano que ustedes armen eso y funcione otra vez! No era para menos, habíamos sacado todos los cables de sus canales y la mayoría de ellos estaban picados y regados por el piso. Tomás solo se tranquilizó, cuando amaneció un día, en el que antes de acostarnos en la madrugada, le dejamos en la puerta de su oficina la imagen impresa del radar de Casa Blanca y al lado, corroborando, la imagen del radar de Cayo Hueso con la situación meteorológica en ese momento, que dice el dicho, “vista hace fe”. Había pasado menos de un mes. Sí, ya éramos un equipo muy bien entrenado que trabajábamos con coordinación y sincronismos óptimos en el montaje y desmontaje de radares.

Un descamisado se va para el paraíso

En ninguno de los 4 radares que habíamos modernizado hasta inicios de 2005 (Pico San Juan, Casa Blanca, Punta del Este y La Bajada) hubo que desmontar ni la cúpula ni la columna de la antena. En este punto estábamos cuando ocurre un suceso importante. Desde el 2004 el norte de la zona oriental del país estaba sometido a una intensa sequía. En el año 2005 el Estado Cubano decide abrir un Programa de Lluvia Provocadas para paliar esta situación. Íbamos a recibir un radar METEOR 1500 S, nuevo, aun en su embalaje. Surge la dificultad que no está concebido el montaje por parte del fabricante alemán (en Cuba) y que no teníamos un emplazamiento listo donde ponerlo.

Montarlo nosotros, en realidad, era un reto enorme, porque si bien ya teníamos experiencia, los nuestros, eran radares que conocíamos al dedillo, en cambio, el METEOR 1500 S era totalmente desconocido. Mis ingenieros, que venían de camino de haber modernizado y automatizado el radar de La Bajada, siguieron directo para Holguín; pero eso ya merece un relato aparte, ocurrieron muchas cosas interesantes.

La historia es corta: en 2 meses y 10 días el radar estaba en funcionamiento, récord absoluto de tiempo de construcción de la obra civil, montaje y puesta a punto, para ese tipo de radares, y se montó en la Loma El Paraíso. Los alemanes no se cansaron de alabarnos. El mérito mayor, en mi opinión, recayó en el mostro Leonardo, uno de los mejores montadores-integradores-reparadores-diseñadores de radar de todo el mundo (y conste que la excelencia en esas cuatro tareas a la vez no se da en ningún humano), sin desdorar a mis otros ingenieros que también hicieron una grandiosa faena, ni a los colegas venezolanos, ni a los compañeros del IACC, ni a todas las instituciones de la provincia, La pericia mostrada en el montaje de este radar nos colocó de golpe en el mapa mundial de ingeniería de radar.

Dennis el «atravesao«

En ese mismo año 2005 todavía nos esperaban más sorpresas. A principios de junio yo había consultado con Rubiera sobre si las condiciones meteorológicas nos permitirían desarmar el radar de Camagüey en julio, para remodelarlo en versión industrial –Los modelos de pronóstico numérico no indican nada en lontananza, julio no es muy propicio para huracanes –me dijo Rubiera. Estábamos pues a principios de julio modernizando el radar de Camagüey, cuando se aparece Dennis. Con el radar medio desarmado tuvimos solo un día para montar una circuitería híbrida (entre la versión industrial que montábamos y la maqueta que desarmábamos porque ya llevaba 8 años de “prueba de concepto”). Algo de emergencia que permitiera al radar de Camagüey captar a este huracán…y lo logramos. A nosotros, como casi siempre, nos tocaba trabajar bajo presión extrema.

Dennis el «bárbaro»

Y mientras tanto, en lo que echábamos a andar el radar de Camagüey, el huracán Dennis el Bárbaro nos destrozaba el radar de Pilón, que aún no había sido automatizado. El radomo protector de la antena voló en mil pedazos. Afortunadamente, en el Centro Meteorológico de Camagüey teníamos el radomo del viejo radar MRL-5, el primero que se montó en 1981. La idea era desarmarlo en Camagüey y llevarlo para Pilón y montarlo; pero los ingenieros estaban ocupados terminando la modernización (interrumpida por el ciclón) del radar de Camagüey y preparando la de Gran Piedra y la del mismo Pilón, además en los trabajos de incorporación del nuevo radar de Holguín al funcionamiento dentro de la red de radares de Cuba. Así las cosas, el mostro Rafael, que había participado como un ingeniero más en el montaje de Camagüey en 1997, se ofreció para ir a ejecutar el trabajo junto a los bravos muchachos de Pilón. Partió Rafael para Pilón con el radomo desarmado tan solo 7 días después de pasar Dennis.

Como dije al principio, el montaje de la antena y la cúpula es un trabajo rudo, áspero, desagradable y peligroso. Rafael recuerda que “el ninja” Vladimir, operador del radar de Pilón, se descolgaba amarrado por una cuerda a la cintura desde una grúa pequeña que prestaron unos militares (sí, sin canasta ni jaula como suele usarse para esto) por el lado de afuera, mientras que él, subido en un andamio, le ponía las tuercas a los tornillos desde el lado de adentro (a los que sostenía Vladimir desde el lado de afuera), mientras que los residuos de fibra de vidrio le caían encima produciendo un escozor insoportable. El calor, la picazón, la altura, el sube y baja…agotador. Toda una epopeya (sí, ya sé que repito la palabreja; pero no encuentro otra) en la que participaron los operadores de este radar encabezados por el mostro Dennis (no el huracán, sino el jefe del radar, del mismo nombre). Unos meses después modernizábamos el radar de Pilón con mando automático y remoto y circuitería reducida. A partir de este momento el radar de Pilón, bajo la muy acertada e innovadora conducción de Dennis, pasó a ser un modelo de efectividad y fiabilidad en la red de radares meteorológicos cubanos.

Toma chocolate y paga lo que debes

En el año 2012 materializábamos, por fin, después de una larga carrera de obstáculos que nos impuso el bloqueo y otros traspiés, el cumplimiento de la tarea encargada de diseñar y fabricar un prototipo de radar para el servicio y la investigación en el Instituto de Meteorología, con la cualidad Doppler. En otros artículos he comentado bastante sobre este radar (1, 2, 3, 4, 5, 6). En este artículo me limito a hablar sobre las tareas de fabricación y montaje.

Se decidió que este prototipo de radar se montara sobre “los hierros” del radar MRL-5M, que estaba montado en la Loma de la Mula; pero que se instalara, nuevamente, en los predios del Centro Meteorológico de Camagüey, donde había estado el primer radar MRL-5. Por tanto, esto implicó el desmontaje en la loma y su traslado hacia el centro, donde se montó en una torre de hormigón que se construyó a los efectos. El desmontaje/montaje del sistema de antena en la Loma de la Mula y especialmente del radomo, que ya tenía 15 años de explotación expuesto a las inclemencias del tiempo y 22 años de fabricado, fue toda una peripecia en sí mismo. Después de mucho pensarlo, se tomó la decisión de trasladarlo armado, porque la fibra de vidrio de la que está hecho, ya estaba bastante calcinada y con seguridad no toleraría ser desarmado en pétalos. El movimiento se hizo con un camión de los llamados en Cuba “zorras”. Cada bache en el accidentado camino entre la posición del radar en la Loma de la Mula y el Centro Meteorológico le ocasionaba un pre infarto a los participantes. Aparte de lo trabajoso del procedimiento, la angustia de saber que no tendría reposición si se rompía nos atenazaba. De la pericia y cuidado conque se hiciera dependía el futuro de nuestra “criatura”, el radar Doppler.

Otra tarea no menos importante para lograr el funcionamiento de este radar fue la construcción de la nueva torre del radar en el Centro Meteorológico de Camagüey. El mostro Albio fungió como arquitecto-constructor principal, secundado por el mostro Leonardo (Ichi para los allegados y no tan allegados). Mis ingenieros hicieron trabajos de constructores, montadores, albañiles, soldadores (de arco y de oxígeno-acetileno), carpinteros y cuantos oficios y especialidades hicieron falta para que la obra quedara a la altura del radar que iba a albergar. Toda una hazaña tecnológica en un campo que nada tiene que ver con nuestra especialidad de radares meteorológicos.

El radar en sí mismo era un reto mayor, por la condición Doppler y por las dificultades, retardos y encarecimientos que ocasionó el bloqueo a Cuba para este tipo de tecnología que, siendo para usos pacíficos, se da la mano con las tecnologías militares. Recuérdese que este es un radar Doppler en ambas longitudes de onda, es decir en los canales de banda S (10 cm) y banda X (3 cm) que deben funcionar simultáneamente usando una sola antena, como el radar MRL-5 original; pero con la dificultad del modo Doppler añadida. Este es un ejemplar único en el mundo actualmente. Ya la doble longitud de onda está en desuso por lo caro que resultaría fabricarlo desde cero. Adicionalmente, ambas longitudes de onda se radian con polarización ortogonal una con respecto a la otra.

La habilidad de diseñar un radar con toda su circuitería electrónica y todas sus aplicaciones de software es algo que nos coloca entre los muy selectos equipos de trabajo en el mundo que pueden hacerlo, una élite que no sobrepasa las 10 instituciones. Sin embargo, diseñar es una cosa y fabricarlo y ponerlo en funcionamiento en la práctica es otra bien distinta. Téngase en cuenta que LADETEC nunca ha tenido más de 10 especialistas y que aparte de diseñar y fabricar un radar, con un presupuesto muy reducido, cargaba sobre los hombros de sus especialistas con la responsabilidad de mantener (hardware y software) funcionando ocho radares del servicio meteorológico cubano. Nunca tuvimos todos los instrumentos de medición que hubiésemos deseado. Tampoco hemos contado nunca con una máquina para producir circuitos impresos para nuestros prototipos. Casi nunca, por la no disponibilidad de la base material, podemos hacer dos circuitos iguales, por tanto, siempre hacemos prototipos y ejemplares únicos que fabricamos artesanalmente por no tener una máquina para estos menesteres. Para la fabricación de este radar no se compraron armarios nuevos, sino que hubo que emplear los armarios originales del radar MRL-5 y acomodar la nueva circuitería en ellos, lo que constituyó una dificultad adicional, era como una camisa de fuerza para nuestro diseño.

El prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler) funciona exitosamente desde el 13 de agosto de 2012. Fue bautizado como RD-200SX.

Un güegüense va a las nubes

En el 2014 nos llegó una nueva sorpresa. El Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil recibió financiamiento de COCESNA para la compra de un radar para el aeropuerto de Managua. Los nicas fueron a EE.UU. a recabar asesoría de la NOAA. En Boston, una persona les mostró el libro de Rinehart, traducido por mí y les dijo –esta es la gente (señalando para mi foto en la contraportada) que ustedes tienen que buscar, ustedes son amigos de los cubanos. Participamos desde el mismo proceso de licitación que ganó SELEX (antigua Gematronik), y dimos asesoría hasta un año después de puesto en funcionamiento el radar.

Siendo ya un montador muy experimentado, en el 2014, Leonardo se ocupó de todo el montaje de un radar METEOR 735 C en el sitio de Las Nubes, Nicaragua, con mínima participación de los fabricantes. El curso que normalmente brinda el fabricante en el sitio, SELEX se lo encargó a Leonardo en la parte de hardware y a Roberto en la parte del software. Los cursos en fábrica fueron impartidos por Arturo y Rafael en Alemania.

A mí me tocó recibir las pruebas de aceptación en Alemania (Factory Acceptance Test) y asesorar en la firma del contrato y a Leonardo, las pruebas de aceptación en el sitio (Site Acceptance Test). Nunca se había visto algo igual, tanto el fabricante, como el comprador, nos tenían, ambos, como asesores-facilitadores, y fue para bien del equipo y de los que lo iban a explotar. El idioma español fue clave en todo el proceso y también la confianza que tuvieron en nosotros, tanto los fabricantes, ante quienes Arturo, Roberto y Leonardo se habían certificado exitosamente en el 2010 (con el antecedente positivo del increíble montaje en Holguín), como los nicaragüenses que tuvieron oportunidad de vernos en acción en el montaje. Todos mis ingenieros pasaron por Nicaragua durante un año brindando asesoría post venta. Con esto cimentamos un sólido prestigio internacional.

Uno que va para el Cristo de Casa Blanca a pagar promesa

El prototipo de Radar Meteorológico Cubano (Doppler) en realidad debió haberse fabricado en la Loma de Casa Blanca, sede de la dirección nacional del Instituto de Meteorología, pero las dificultades logísticas eran demasiado grandes para que nuestro grupo LADETEC, que radica en Camagüey, pudiera diseñar y fabricar el prototipo a 560 km de nuestro “cuartel general”. Teníamos esa deuda pendiente, por tanto, el primer ejemplar seriado debía montarse sin falta allí en Casa Blanca. La pandemia y el siempre presente bloqueo entorpecieron este plan; pero no pudieron anularlo. En el 2018 se hicieron las primeras modificaciones y nos quedamos a la espera del arribo de algunos componentes claves. Si bien en la antena del radar no hicimos modificaciones (solo cambios en el sistema de accionamiento eléctrico), sí tuvimos que remendar (poner parches) en el radomo porque había huecos originados por el roce del viento salado de la bahía.

En octubre-noviembre de 2020, sin hacer caso del riesgo epidemiológico, en un momento pico de la COVID-19 en la capital, se ejecutó la ofensiva final y se inauguró el ejemplar cero de la serie de radares meteorológicos cubanos el 11 de noviembre de ese año. A diferencia del prototipo, que fue montado en los armarios originales del radar MRL-5, el ejemplar de Casa Blanca se montó en armarios comprados según el diseño del LADETEC. Los armarios fueron ensamblados y puestos a punto en Camagüey, para minimizar el tiempo en Casa Blanca, dadas las condiciones epidemiológicas adversas. Como dijo el mostro Olano – ya este no tiene nada que ver con el radar MRL-5, esta es vuestra creación.

El paraíso a ritmo de conga cubana

En el año 2011 el radar de Holguín dejó de funcionar porque colapsó el sistema de control original del fabricante. No fue hasta el 2017 que pudimos encontrar una solución innovadora para ponerlo en funcionamiento: el sistema de control cubano VESTA|RDA fue modificado para funcionar con los módulos PROFIBUS que empleaba el sistema de control original sin hacer cambios en el radar que no pudieran ser revertidos si se decidía retornar a la versión alemana. Al hacer esto, el radar si bien echó a andar perdió la capacidad de estimar la velocidad del viento (modo Doppler), porque no tuvimos acceso al procesador Doppler ASPEN DRX, que sí estaba funcionando, pero con un protocolo de comunicación propietario del fabricante y desconocido por nosotros.

Entre octubre del 2021 y enero del 2022, aun en medio de un brote de COVID-19, LADETEC llevó hasta el final el proceso innovador y le añadió a este radar el receptor digital-procesador de señales cubano VESTA|Cíclope, previamente instalado en los radares de Camagüey y Casa Blanca. El radar de Holguín retornó a su modo Doppler de operación. Todos los cambios efectuados son reversibles y el radar puede volver a tener el controlador y el procesador originales del fabricante si así se decide. Eso complicó extraordinariamente el diseño y el montaje, picar y hacer nuevo hubiera sido más sencillo. Transmisor, receptor y antena se mantienen los originales del fabricante (que son de excelente factura). A diferencia de los demás radares cubanos, este es un radar a klistrón con un receptor sofisticado de doble conversión a la frecuencia intermedia y eso se mantuvo en la modificación cubana. La antena de 6.4 metros de diámetro es la más grande de los 8 radares cubanos y es la que desearíamos tener en nuestro diseño de Radar Meteorológico Cubano.

Y uno que se va a la Isla Hermosa

En el año 2022 les llega a Leonardo, Roberto y Arturo una insólita propuesta: ensamblar los módulos de un radar (sin puesta a punto ni entrega del radar) en un país muy lejano e ignoto. Montar una antena de 9 metros de diámetro (exactamente la misma que usan los radares estadounidenses WSR-88DP) en una torre de 34 metros de altura a 2 metros sobre el nivel de mar, no es cosa de juego y para colmo, en las antípodas. El calor, la humedad, la altura, las múltiples dificultades y demoras logísticas, la pandemia, los pesados bloques que conformaban el radomo…un rompecabezas difícil de armar. Un trabajo muy riesgoso y agotador. Yo me sentí muy orgulloso de la maestría y la pericia derrochada por mis colegas.

Como les decía, saber montar no requiere conocimientos específicos de radar, es una habilidad que se adquiere…montando radares. Saque mi lector sus propias conclusiones al respecto. LADETEC está en capacidad de asimilar montajes industriales de cualquier tipo de equipamiento, los radares son lo más complicado con lo que hemos tropezado.

Entonces ¿Damnatio memoriae? o ¿apoteosis?