Epopeya del Doppler Cubano-5. Cuando un radar vino del Cielo y fue al Paraíso
«Epopeya del Doppler Cubano-5» narra la extraordinaria historia de serendipia que llevó a Cuba a recibir su primer radar Doppler operativo, el METEOR-1500S, procedente de Venezuela. Este capítulo relata el récord de montaje en apenas 70 días en la Loma del Paraíso (Holguín), la hazaña técnica de los
«Epopeya del Doppler Cubano-5» narra la extraordinaria historia de serendipia que llevó a Cuba a recibir su primer radar Doppler operativo, el METEOR-1500S, procedente de Venezuela. Este capítulo relata el récord de montaje en apenas 70 días en la Loma del Paraíso (Holguín), la hazaña técnica de los ingenieros cubanos que deslumbraron al especialista alemán de la fábrica, y cómo este radar se convirtió en un banco de pruebas invaluable para el proyecto del Doppler Cubano. Descubra cómo el software VESTA reemplazó al propietario RAINBOW y cómo el equipo de LADETEC estudió el radar alemán para desarrollar soluciones propias, demostrando que la sostenibilidad tecnológica era posible pese al bloqueo.
«Cuando un radar vino del Cielo y fue al Paraíso» relata un suceso inesperado que la historia denomina «serendipia»: la llegada a Cuba, en 2005, del primer radar Doppler operativo del país, el METEOR-1500S de fabricación alemana, prestado por la República Bolivariana de Venezuela para enfrentar una severa sequía en la zona norte oriental. Aunque la misión original era guiar los vuelos de siembra de yoduro de plata para la Lluvia Provocada, este radar se convirtió en un banco de pruebas invaluable para el proyecto Doppler cubano. El capítulo documenta el montaje en tiempo récord de apenas 70 días, bajo la dirección del General Rogelio Acevedo y con el apoyo del entonces dirigente provincial Díaz-Canel, donde los ingenieros de LADETEC —especialmente Leonardo— demostraron su maestría al ensamblar el «monstruo» alemán, logrando que el especialista integrador de la fábrica declarara que era la primera vez que encendía un radar montado por terceros sin fallas. Este radar sirvió para corroborar prácticamente todos los argumentos teóricos del equipo sobre sostenibilidad y dependencia tecnológica —demostrando que «nuevo no siempre es mejor marca» cuando el radar de Holguín tuvo el peor desempeño histórico frente a los «viejitos» soviéticos y japoneses. Además, el radar alemán permitió estudiar a fondo el STALO, el modulador, los klistrones y los procesadores, resolver el desafío del software propietario RAINBOW al reemplazarlo por el VESTA|Process (desarrollado por Wilfredo Pozas en apenas un mes), y brindó a tres ingenieros cubanos un entrenamiento crucial en la fábrica alemana que los posicionó como referentes mundiales. Todo esto, sumado al futuro despliegue del software cubano en los cinco radares venezolanos, consolidó el aprendizaje y la confianza necesarios para que el proyecto Doppler cubano diera su salto definitivo.
Suelen llamar a estas cosas Serendipia
Cuando el Equipo de Coordinación y Apoyo del Comandante en Jefe organizaba el trabajo para la consecución del Radar Meteorológico Cubano con cualidad Doppler, ocurre un suceso inesperado, que inicialmente no estaba conectado con la tarea del Doppler cubano en la que los ingenieros de LADETEC estábamos enfrascados. Es como en el cuento persa «Los tres príncipes de Serendip», cuyos protagonistas siempre descubrían cosas por azar, pero también por sagacidad. No es solo suerte; suele requerir la habilidad del observador para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante, recuerden cómo Percy Spencer descubrió la utilidad «pacífica» del magnetrón de la cual hoy todos nos beneficiamos en los hogares. Así sucedió en este caso.
Si quiere conocer la historia de cómo la sequía que «parió» un Doppler lea el post La apuesta. Mis ingenieros volvían de terminar la modernización de La Bajada cuando tuvieron que volar a Holguín a seleccionar una posición para un moderno radar Doppler METEOR-1500S, que la República Bolivariana de Venezuela nos prestaría por la urgencia de los trabajos de Lluvia Provocada en la sufrida zona norte oriental de Cuba a causa de una prolongada y feroz sequía. Siguiendo las experiencias de los Experimentos de Modificación Artificial de las Precipitaciones en Camagüey de 1982 a 1991, se requería un radar para guiar el vuelo de los aviones para la siembra de yoduro de plata y para ser usado en la estimación de las precipitaciones para aquilatar los resultados de la siembra de las nubes.
Sería un hecho fortuito con respecto a la tarea del Doppler, pero nosotros estábamos allí, estábamos «con los ojos bien abiertos» como Chuncha y no estuvimos de brazos cruzados.
Montaje en tiempo récord
Había urgencias por muchos motivos, el principal era comenzar cuanto antes los trabajos de Lluvia Provocada. Mis ingenieros y yo estuvimos desde el mismo inicio, cuando se decidió la posición, hasta la entrega el 29 de julio. Cumplíamos un doble papel, montar el radar y asesorar y supervisar las obras civiles para que todo se hiciera correctamente, para que el radar cumpliera su cometido principal. Tuvimos muchas discusiones con los constructores, como siempre suele suceder; pero creo que se hizo lo mejor posible dentro de lo que había. Nosotros no éramos partidarios de la torre metálica; pero tuvimos que admitir que era la solución más rápida. El problema está en que se quedó para siempre y va a terminar cayéndose (que ojalá que no) por falta de mantenimiento de las estructuras metálicas. Querían hacer las uniones soldadas, no trancé, exigí pernos, además de soldaduras, los constructores accedieron, de muy mala gana. Gracias a eso no se han caído.Las soldaduras se van partiendo con el óxido y la vibración de la antena.
La provincia de Holguín, dirigida por Diaz-Canel y todo el engranaje del IACC, dirigido por Rogelio Acevedo (mi jefe favorito) se puso en función de esta obra. La apuesta era muy arriesgada, pero se ganó. Fue, como expliqué en el post sobre la transversalidad, un verdadero ejemplo de cómo, cuándo y por qué usar este método. Las obras civiles tienen la ventaja que cuando se terminan ellas solas se hacen la propaganda. No había nada y en menos de dos meses hay un radar que se ve desde lejos (una vez tuvimos que quejarnos, unos guardias usaban la cúpula como blanco lejano para disparar sus AKM, todavía hay huecos de proyectiles allí).
Sin embargo, el trabajo técnico bien hecho necesita de una «abuelita» que hable por ti. Como no tenemos, yo asumo la función. Era un desafío tecnológico enorme. Nunca habíamos visto un radar de esos, como el METEOR-1500S, lo más avanzado en radar en el año 2005. Habían muchos detalles que aunque los habíamos estudiado a partir de artículos y folletos de los fabricantes, nunca los habíamos visto. Un radar con klistrón de salida, un receptor con doble conversión a frecuencia intermedia, un procesador Doppler modelo muy avanzado, sensores para chequear todo en el radar, una antena de 6.4 metros (los MRL-5 usan antenas de 4.5 metros de diámetro y los RC-32B de 4.0 metros) y todo hecho con esa calidad de excelencia que le ponen los alemanes a todas sus producciones. Sacar ese «monstruo» de las cajas y ensamblarlo correctamente ya era una hazaña de por sí (no, el sindicato nunca se dio por enterado de nuestras proezas laborales).
En esta obra el apuro era real, legítimo, no era una consigna de «terminar para el 26 de Julio», de hecho se entregó el 29 de Julio; pero a diferencia de muchísimas obras que conozco y no voy a mencionar, en esta, el General Acevedo se esmeró en terminarla en TODOS sus detalles y lo logró. Yo suelo ser muy exigente y criticón con todo, y a la verdad, no encontré detalles.
No obstante el apuro nos creó dificultades en el montaje, he contado alguna de ellas y la forma en que se solucionaron en el post El Niño, la «herramienta» secreta de Ichi en el Paraíso. Aparte de las dificultades técnicas, hubo que apelar a la creatividad; pero se logró. A los efectos del récord, conste que esto era como viento fuerte en contra.
Es cierto que yo soy exagerado y alardoso y suelo poner a mis ingenieros en el Olimpo; pero creo que lo merecen. Podrán mis detractores decir cualquier cosa de mí; pero los hechos están ahí. Solo 70 días duró todo el proceso desde la apuesta hasta la entrega del radar funcionando ¡Pruebe alguien a mejorar ese récord, en Guinness o en Güines!
Cuando la fábrica mandó a Harry, su especialista Integrador, a encender el radar y ponerlo a punto, este no se cansó de repetirlo: primera vez que enciendo un radar y todo funciona perfecto (y eso incluye a los montados por especialistas de la fábrica).
Leonardo entró por derecho propio al selecto grupo de Integradores de Élite del mundo, nadie lo sabía, pero ya él lo era desde hacía años, solo que este fue su debut para el mundo. Después vendría el de Nicaragua y el de Taiwán.
De los ocho radares de ese tipo comprados por Venezuela, este fue el primero en recibir el OK de la fábrica para su explotación. Yo fui invitado para recibir, como contraparte, a nombre de VENEHMET, los cinco radares venezolanos, cuyo montaje había antecedido al de Holguín.
El General Acevedo no solo nos proporcionó un radar, allí en la Loma del Paraíso, para la Lluvia Provocada, sino que nos dio EL PRIMER RADAR DOPPLER para Cuba. Sí, literalmente, este Doppler vino «del cielo» y cayó allí, en el Paraíso.
Importancia de este radar para el proyecto del Doppler Cubano
En primer lugar, para los detractores, este radar de Holguín ha sido la mejor demostración de las tesis que defendimos al inicio de la tarea del Doppler Cubano (¿Por qué Cuba no debe comprar radares meteorológicos a fabricantes extranjeros? y ¿Por qué Cuba sí debe fabricar sus propios radares meteorológicos?). El radar METEOR-1500S vino justamente a demostrar en la práctica todos y cada uno de los argumentos que dimos en el momento que se discutía si ¿Fabricar o comprar «fabricado»? y nada, la vida lo demostró con el radar de Holguín que no siempre «nuevo» es la mejor marca (Nuevo ¿la mejor marca?). El radar que instalamos en El Paraíso era completamente nuevo, y créanme era «la bestia» del mercado en ese momento. Y finalmente, a esa «bestia» tuvimos que convertirla al modelo de Radar Meteorológico Cubano para garantizar su sostenibilidad, pero eso lo contaré más adelante.
Nosotros, como equipo de desarrollo que se aprestaba a diseñar y fabricar un radar Doppler no podíamos haber soñado con algo mejor que con tener un ejemplar del mejor radar Doppler del mundo en ese momento, a nuestra disposición para aprender. El hecho de haberlo montado ya era un plus. Nosotros no «fusilamos» nada, nuestras soluciones técnicas son propias, nosotros analizamos circuito por circuito y sopesamos qué era bueno y qué no era tanto, y sobre todo, qué era reproducible y sostenible para los radares cubanos. Los fabricantes del radar METEOR-1500 S no estaban sujetos al bloqueo, ni a restricciones de precio. Hicieron su radar con lo que consideraban mejor.
Por primera vez nosotros dispusimos de un analizador de espectro y un medidor de potencia de microondas, y medimos todo lo medible en ese radar y en los nuestros, que no eran Doppler. Recuerde mi lector que nosotros teníamos que resolver el problema de la estabilidad del heterodino y la estabilidad de los magnetrones convencionales que usábamos para decidir qué comprar y qué mantener con vistas a hacer un Doppler bien barato. También pudimos estudiar el tema de la fuente de caldeo y del modulador (este radar está dotado de un excelente modulador de estado sólido, que por cierto se rompió varias veces, además de repararlo, sacamos nuestra propias conclusiones). Con el radar de Holguín teníamos el punto de comparación perfecto. Era la corroboración práctica de nuestros estudios teóricos hasta el 2004. La respuesta estaba ahí, al alcance de la mano.
Ni los propios especialistas de la fábrica, que nos tenían en alta estima por el montaje, confiaban plenamente en nosotros. Se rompió el caro klistrón, nosotros habíamos hecho un diagnóstico de por qué. Estaba relacionado con la fuente de caldeo. El arco del klistrón trajo como consecuencias que se rompiera el procesador de señales. Los venezolanos nos mandaron un klistrón de repuesto, pero no estaba sintonizado (un proceso extremadamente delicado y complicado) a la frecuencia del de Holguín. Los alemanes se enteraron y mandaron la indicación de esperar por el especialista de la fábrica.
Llegó tarde, cuando se recibió la indicación ya el klistrón Leonardo lo había ajustado perfectamente. Además, Leonardo le adelantó su teoría de por qué se había roto el procesador (como consecuencia del arco de alto voltaje del klistrón, pero la explicación sería para un post técnico y no histórico como este). El especialista de la fábrica no le quiso hacer caso a Leonardo. Puso un procesador nuevo y lo rompió. Dio un tremendo puñetazo contra la pared y eso que Leonardo no le remachó —»te lo dije». Aprendieron, pero costó un klistrón y dos procesadores de señales. Nunca supe si la fábrica asumió o no el pago.
Cuento esta anécdota solo para que mi lector comprenda que estudiábamos el radar de Holguín hasta los más mínimos detalles, a fondo, con especial interés para hacer el nuestro lo mejor posible. Hay otra cosa que nuestra experticia le debe a los colegas venezolanos (y al General Acevedo) y es que en el año 2010 los técnicos venezolanos habían contratado un entrenamiento en fábrica de 15 días (ya ellos había tenido un largo entrenamiento de 4 meses en fábrica antes de tener los radares) y gentilmente nos dieron tres plazas. Viajaron Arturo, Roberto y Leonardo (yo me quedé con tremendísimas ganas de haber participado, pero hice lo correcto, ellos estaban mejor capacitados para eso que yo).
Sí, tengo que decirlo en letras de molde: ese entrenamiento fue importantísimo para el Doppler Cubano y para nuestro quehacer posterior por el ancho mundo. Mis tres ingenieros recibieron propuestas para trabajar en la fábrica (recuerden, aparte de haber montado el radar ya llevábamos cinco años resolviendo problemas en él), A Leonardo, además, le hicieron propuesta de jefe del departamento de receptores (el propio jefe que se retiraba lo vio como idóneo para sustituirlo), salarios por las nubes. Saque mi lector las conclusiones de cuánto deben haber brillado.
Otro aspecto que este radar propició fue el tema del software. El radar venía con UN puesto de trabajo, una sola terminal del software RAINBOW de procesamiento y visualización. Después de montado el radar ya en agosto, Jorge Luis Forment, a cargo de la tarea del radar de Holguín por el IACC-CACSA, me preguntó que cuántos puestos de trabajo más habría que comprar. Le dije —ninguno, confíe en nosotros, usaremos nuestro VESTA|Process.
Esa fue otra bravuconería, como la de decir que podíamos montar el radar, pero ya con esa habíamos cumplido, así que ya era un problema de mantener el prestigio ganado. La principal dificultad estaba en que el RAINBOW (que se encarga de control del radar, adquisición, procesamiento y visualización), es un sistema PROPIETARIO, cerrado, los archivos de datos procesados son inaccesibles, la estructura de datos en el archivo solo el fabricante la conoce.
Esta vez la proeza laboral le tocó al ingeniero Wilfredo Pozas Pérez (ingeniero eléctrico, por cierto, no ingeniero de software). En septiembre, ya el VESTA|Process podía leer, procesar y visualizar los archivos de datos primarios del radar de Holguín. Podían tener tantos puestos de trabajo como quisieran a lo largo y ancho de Cuba … y del mundo.
En años posteriores Wilfredo instaló en Venezuela toda la suite de software (evitándoles, también a ellos, tener que comprar licencias y actualizaciones de RAINBOW) que había desarrollado para Cuba (VESTA|Process, VESTA|Distribuidor, VESTA|Mosaico y VESTA|WebView) y los cinco radares METEOR -1500 S de Venezuela salieron al mundo con nuestro software.
Además de habernos servido como un referente perfecto, el radar de Holguín prestó valiosísimos servicios al Instituto de Meteorología, especialmente al paso de los huracanes Ike e Irma. Cuán bueno fue para las tareas de Lluvia Provocada, pues, no me toca contarlo a mí. En mi opinión un excelente radar, el mejor que hemos tenido en Cuba, que nos ayudó a delinear nuestros estándares de calidad, ya bastante altos, que, sin embargo, tuvo un performance muy por debajo que nuestros «viejitos» japoneses; pero esa es otraaaa historia.
Hasta aquí, los servicios brindados por el General Acevedo y los colegas venezolanos, al desarrollo del Doppler Cubano fueron excepcionales; pero lo mejor estaba por venir.